martes, 9 de octubre de 2007

Recetas de cocina: Pechuga de pollo rebozada en sésamo con pisto de berenjena

Normalmente suelo redactar las guarniciones por un lado y las carnes y pescados por otro. Este plato ocuparía dos líneas si solo explicara como hacer el pollo, por eso he decidido añadirle la guarnición, muy adecuada realmente, pero que se puede utilizar también como acompañante de otras recetas.

Ingredientes:

  • 4 filetes de pechuga de pollo
  • 2 huevos
  • 200 gramos de sésamo
  • 100 gramos de harina para rebozar
  • Sal y pimienta blanca
  • Aceite para freír

Para el pisto:

  • 150 gramos de calabacín
  • 1 cebolla
  • 1 pimiento rojo
  • 1 berenjena
  • 4 cucharadas soperas de tomate frito
  • 1 decilitro de aceite de oliva virgen extra
  • Sal

Prepararemos el pisto, en primer lugar, limpiando y cortando las verduras en taquitos pequeños. En esta ocasión no pelaremos ni el calabacín ni la berenjena, eso le dará mucho color al plato.

Calentaremos una sartén con el aceite en el fuego, a la que añadiremos la cebolla y el pimiento, sofreiremos hasta que estén medio hechos y agregaremos la berenjena y el calabacín. Lo haremos así, porque las últimas verduras que pondremos, tardaran menos en cocinarse y lo que buscamos es que toda la verdura se cocine por igual.

Terminaremos de cocinar el pisto añadiéndole el tomate frito, cuando la verdura haya ablandado y perdido el agua.

Por otro lado salpimentaremos los filetes de pollo (enteros o en tozos), les daremos harina y huevo, antes de pasarlos por el sésamo. Una vez rebozados, dejaremos que se oreen durante unos minutos antes de freírlos para que el sésamo quede bien adherido a la carne.

Antes de echarlos en el aceite es conveniente que apretemos el rebozado aplastando los filetes ligeramente con la mano.

Freiremos el pollo en abundante aceite.

Para platear, colocaremos una base de pisto y el pollo encima. Si hemos hecho trozos el pollo, podremos colocarlos haciendo una pirámide con ellos para dar al plato más volumen.

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lunes, 8 de octubre de 2007

Decoración de platos: Rosas de tomate

El otro día vi en la tele, una academia de talla de frutas y verduras y la verdad es que las cosas que hacía la profesora eran alucinantes. Sin ningún tipo de miedo, se agarro a una sandia; con ayuda de un estilete, que más bien parecía un bisturí, hacia cortes rapidísimos, dibujando hojas y flores en la sandia, hasta conseguir un mosaico de flores.

En muchos casos, se necesitan meses y un camión de fruta, para conseguir esa destreza, claro que los maestros de shusi, necesitan entre 7 y 10 años para obtener el título.

La rosa de tomate que os voy a enseñar a hacer hoy, además de quedar muy curiosa es facilísima de elaborar. No es broma, la podría hacer un niño.

Pero antes de explicar nada, me gustaría contaros, que también podemos comprar algunas flores comestibles (la verdad es que quedan muy bien) para utilizarlas como decoración. O incluso podríamos utilizar pétalos sueltos de rosa.

También encontraremos en los germinados de legumbres un toque de color y naturaleza, ya que son brotes frescos. Pero ya os hablaré de ellos más adelante.

Pasemos a la rosa de tomate:

Con ayuda de una puntilla afilada, o un pelador, pelaremos el tomate y enrollaremos las mondas enteras que saquemos sobre si mismas, para conseguir la apariencia de la rosa que buscamos.

Dispondremos unas hojas de perejil y colocaremos la flor encima.

Como os advertí, estaba chupado.

No solo podemos hacer esta rosa con tomate, la verdad es que hay muchas hortalizas o frutas con las que podemos obtener el mismo resultado, con limón quedan muy bien de igual modo.
Como siempre espero que os sea de ayuda.

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viernes, 5 de octubre de 2007

Recetas de cocina: Ensalada alemana de patata

Cuando pensamos en comida alemana, enseguida llega a nuestra mente el repollo agrio, los pepinillos,...etc. En resumen una cocina con sabores potentes y platos energéticos.

Acercándonos a la cocina alemana, hoy, pese a que el nombre del plato es el de una ensalada, podríamos hablar de guarnición con tranquilidad, pues con un codillo o unas salchichas combinan de maravilla.

Podemos servirla fría, pero yo personalmente la prefiero templada, pues en los días que se aproximan, aquí, en el hemisferio norte, ya va haciendo falta recetas para entrar en calor.

Uno de los ingredientes que vamos a necesitar es mayonesa. Hoy no voy a explicar como prepararla, pero más adelante lo haré, contando trucos para que no tengáis problema al hacerla.


La ensalada lleva:

  • 4 patatas medianas
  • 100 gramos de pepinillos
  • 2 huevos duros
  • 1/2 cebolleta
  • 30 centilitros de mayonesa (casi un tercio de litro)
  • 2 cucharadas soperas de mostaza de Dijon

Vamos a cocer las patatas sin pelar, en abundante agua con sal (como para una ensaladilla rusa). Dependiendo del tamaño de las patatas, las coceremos alrededor de media hora, pinchándolas para ver si ya están tiernas. Os recuerdo que para esta acción, no debemos usar un cuchillo, pues se destemplan y pierden la dureza y el filo.

Por otro lado picaremos la cebolleta, los pepinillos y los huevos cocidos, dejándolos en un bol donde mezclaremos todo.

Mezclaremos la mayonesa con la mostaza y la reservaremos hasta que las patatas se templen y podamos pelarlas y hacerlas trozos.

En el bol mezclaremos todos los ingredientes, antes de que las patatas se enfríen serviremos.

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jueves, 4 de octubre de 2007

Conservación: Congelación y descongelación

Las bacterias, irremediablemente presentes en todos los alimentos, al contrario de la idea general, no cesan su actividad cuando se encuentran a temperatura inferiores a los 5ºC bajo cero, sino que siguen reproduciéndose en nuestro congelador; eso sí, más lentamente.
Cuando congelamos un producto, las bacterias, se adormecen. Pero al descongelarlo, la actividad de estas, vuelve a ser la normal llegando a su máxima capacidad de reproducción a los 36ºC.

Dada capacidad reproductiva, es la que no debemos olvidar, ya que si volvemos a congelar algo descongelado con anterioridad, las bacterias, que se fortalecieron en el proceso, seguirán aumentando su número incluso a bajas temperaturas, pudiendo ocasionarnos intoxicaciones.

Yo recomiendo, para salvar estos problemas, que utilicemos los productos descongelados lo antes posible y que no volvamos a congelarlos.

El único caso en el que podemos congelar dos veces algo, es cuando congelamos algo en fresco y después de cocinarlo, lo volvemos a guardar en el congelador. En este caso, las bacterias habrán perdido fuerza por el calor de la cocción y su número habrá disminuido, haciendo segura la conservación.

Otra cosa que no debemos olvidar, es que la descongelación, ha de ser lo más lenta posible para que las propiedades de los alimentos que descongelemos no se pierdan. En una congelación rápida, sin embargo, los alimentos perderían menos cualidades.

De todas formas, a veces tenemos que sacar algo del congelador por que se nos había olvidado hacerlo antes o por que tenemos invitados. Si no tenemos más remedio, colocaremos en un bol o similar lo que queramos descongelar y lo pondremos en el fregadero, dejando abierto ligeramente el grifo para que el agua después de cubrirlo se vaya renovando poco a poco. Este proceso es más recomendable para pescados, pero lo podemos utilizar también para carnes.
Para mí, los microondas no son efectivos para hacer esta función.

Bueno ya sabemos alguna cosita más ¿no? ;-)

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miércoles, 3 de octubre de 2007

Recetas de cocina: Codornices en su jugo

Cocinar en su jugo, un ave con un sabor tan especial, proporciona una salsa que se asemeja en sabor a la materia prima que estamos utilizando, de manera que potenciamos el conjunto del plato en una dirección, el sabor de las codornices.

Podemos cocinar en su jugo infinidad de alimentos y aunque normalmente cocinemos carnes, podemos usar también pescados y mariscos; unos calamares en su jugo, “…no se los salta un gitano”.

  • 6 codornices
  • 1/2 vaso de vino blanco
  • 2 cebollas
  • 2 zanahorias
  • 1 cabeza de ajos
  • 4 ó 6 hojas de laurel
  • 1/2 vaso de aceite de oliva virgen extra
  • Sal, pimienta negra y pimienta en grano (1 cucharada sopera)

Salpimentaremos las codornices.

Doraremos las codornices ligeramente en una cazuela con el aceite, debe ser lo suficientemente grande como para que nos quepan todas con soltura.

Cortaremos en juliana la cebolla y la zanahoria en trozos grandecitos para que no se nos deshaga en la cocción.
Retiraremos del aceite las codornices y en la misma cazuela sofreiremos la cebolla, la zanahoria y la cabeza de ajos, entera.

Añadiremos el laurel, la pimienta y el vino, cuando el sofrito esté hecho. El vino empezará a evaporar ablandando la cebolla (la cebolla debe cocinarse hasta que se quede transparente).

Echaremos las codornices antes de que el vino se evapore, dándoles unas vueltas para que absorban los vapores y cuando reduzca por completo, las cubriremos con agua dejándolo a fuego medio de 30 a 45 minutos. A mitad de cocción, probaremos y le echaremos la sal, intentando dejarlo un poco soso, pues el jugo reducirá y se concentrará su sabor.
Si el caldo reduce demasiado, añadiremos un poco de agua y levantaremos la salsa, llevándola a ebullición.

Rectificaremos de sal.

El plato estará en su punto cuando la carne de las aves se separe del hueso con facilidad. Siempre podemos espesar la salsa con harina o nata liquida, intentando no pasarnos porque debe ser una salsa ligera.

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martes, 2 de octubre de 2007

Utensilios de cocina: La tabla

La tabla de cortar, habita las encimeras y armarios más septentrionales de la cocina, y aunque su vida se dedique a la protección de la encimera, no es solo esto lo que la destaca en el ecosistema de sartenes y cazuelas.

Podemos encontrar varias especies:

La primera y predecesora de las demás, es la tabla de madera, que ha sido durante décadas la dominante entre las demás.
Se diferencia de las otras, no solo por estar formada de madera, sino también por su grueso cuerpo y su resistencia a los ataques de sus principales depredadores, los cuchillos y hachitas.

La segunda cuya desaparición es casi segura, es la tabla de plástico, pues aunque se esconda fácilmente en los rincones de los armarios por su estrecho cuerpo, este, también es su punto flaco.
Cuando una tabla de plástico se enfrenta a cuchillos y hachitas, sale sin remedio con cicatrices, y si la hachita ataca con violencia lo más probable es que su endeble cuerpecito no aguante y pierda partes de su anatomía.

La tercera, cuyo destino parece afortunado, es la tabla de teflón, cuya versatilidad la decanta como la vencedora actual dentro del mundo de las tablas de corte.
Su hábitat no solo se encuentra en cocinas sino que podemos observarla en su estado natural en carnicerías y pescaderías. Su resistencia a ataques es ligeramente superior a la tabla de madera, pero lo que realmente ha hecho de esta especie, una verdadera superviviente es la impermeabilidad de su cuerpo.

Comparemos ahora la de madera y la de teflón:

Dentro de las primeras podemos encontrar dos subespecies, la de madera común o "maderis comunis", y la de madera de raíz o "raiz maderis" (ver foto), cuya dureza es muy superior a la de su pariente.
Pero aunque su resistencia sea superior incluso a la de teflón, no es impermeable.

Esta cualidad del teflón, es la que la diferencia principalmente de sus competidoras, pues no absorbe líquidos y los restos se limpian fácilmente. Así que los ataques, pueden dejar marcas, pero nunca provocarle infecciones, ni transmitirle estas a ningún otro habitante de la cocina.

Todas las especies se tranquilizan cuando les ponemos un trapo debajo, ya que sin él, se encuentran intranquilas y se mueven mucho, dificultando su uso.

Si conseguís domesticar alguna especie, os aconsejo la tabla de teflón. No os será difícil de ubicar en la cocina y al ser la más limpia, podremos usarla sin miedo a que nos transmita cualquier infección.

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lunes, 1 de octubre de 2007

Postres: Galleta de pera con helado y sirope de chocolate

Este es sin lugar a dudas mi postre favorito por dos razones.

Primero porque es súper sencillo y segundo porque hasta se me alegra el corazón cuando lo degusto.

Personalmente no soy amante del dulce y aunque parezca que con el chocolate y el sirope, pueda ser empalagoso, no lo es. Además es un postre con el que siempre he triunfado y seguro que a vosotros os pasara lo mismo.


Los ingredientes son:

  • 150 gramos de masa de hojaldre

  • 3 peras de agua

  • 200 gramos de azúcar

  • 1/2 vaso de ron

  • 4 bolas de helado de chocolate

  • Sirope de chocolate


Pelaremos las peras y le quitaremos el corazón. Cortaremos la fruta en láminas finas.

Cortaremos la masa en cuatro trozos y formaremos bolas, que estiraremos con ayuda de un rodillo, hasta conseguir una base de 2 milímetros de grosor.

Lo recortaremos con un plato de postre como plantilla, para darle forma circular, si no nos ha salido todo lo redonda que deseamos.

Espolvorearemos un poco de azúcar sobre la masa de hojaldre y con gracia, colocaremos las láminas de pera dejando libre, 1 centímetro del exterior de la masa.

Volveremos a espolvorear azúcar encima y con una brocha humedeceremos ligeramente la superficie de las peras con el ron. Hornearemos un cuarto de hora a 250ºC.

Pondremos las galletas en platos y le añadiremos a cada una, una bola de helado y terminaremos con sirope de chocolate encima.

Con el calor de la galleta, el helado se derretirá un poco mezclándose con el sirope, dejando al postre terminado.

No pasa nada si usáis más azúcar, porque es lo que hará que la pera sude y conseguiremos un postre más jugoso.

Tampoco es necesario usar todo el ron, le daremos la cantidad de alcohol que nos apetezca, pero no lo pondremos muy cerca de las resistencias del horno si las tiene, porque podría prenderse fuego, ni bañaremos el postre con él, ya que la masa no se cocería como es debido.

Lo más expectacular de este postre es la mezcla de temperaturas, así que hay que servir inmediatamente.

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